Ejemplos de autoestima

22 febrero, 2012



La autoestima es la valoración que uno tiene de sí mismo en función de sus propias percepciones, estima interna, sentimientos, pensamientos y temperamento. Si bien esta evaluación puede variar a lo largo del tiempo según las experiencias y estados de ánimo de cada uno, es fundamental trabajar sobre la autoestima y no minimizarla porque siempre, de una u otra manera, influye en nuestra manera de ser y de vincularnos con el entorno.

Cuando una mujer se quiere a sí misma, se considera valiosa, confía en ella y cree estar preparada para enfrentar y resolver cualquier cuestión que le presente la vida, se la describe como alguien de autoestima alta, pero si acostumbra agredirse verbal o físicamente, se desmerece tanto a nivel corporal como intelectual, se siente insegura y está convencida de que no es capaz de resolver ningún desafío, entonces se habla de autoestima baja.

Por supuesto, hay ocasiones en las cuales se tiene una autoestima media donde se combinan rasgos propios de la autoestima alta y otros que son claramente asociados a una autoestima baja.

Dos situaciones hipotéticas que permiten apreciar con exactitud grados opuestos de autoestima:

- Un hombre joven ha logrado graduarse en el tiempo ideal, con un promedio digno de elogiar. Una semana después de concluidos sus estudios, ya ha conseguido trabajo y, a sólo un año de haber sido contratado, es ascendido por su excelente desempeño. Este profesional sabe además que no sólo tiene éxito en el ámbito laboral: también le va bien con las mujeres. Está, por lo tanto, contento consigo mismo, convencido de que puede conseguir todo lo que se propone, orgulloso de sus conquistas profesionales y seguro de cada paso que da en la vida. Autoestima de este hombre: ALTA
- Una mujer ha sido abandonada por su marido después de diez años de matrimonio. Él optó por iniciar una nueva relación con alguien mucho más joven. Ella, ahora, se encuentra deprimida no sólo por el fracaso de la pareja sino porque tiene la obligación de conseguir pronto empleo para mantener a los tres hijos que quedaron a su cargo. Se mira al espejo y se siente fea, débil y frágil; se echa culpa por la ruptura con su esposo; sospecha que, por su edad y su situación actual, nadie querrá darle trabajo. Claramente, es alguien que está desvalorizado y su autoestima es BAJA.