Ejemplos de ductilidad

15 septiembre, 2011



Se suele considerar al término ductilidad como la cualidad de dúctil. Ahora bien, ¿qué significa este vocablo derivado del latín ductĭlis?

Para responder a este interrogante, nada más apropiado que consultar a la Real Academia Española (RAE), una entidad que lo presenta asociado al metal para describirlo como la propiedad de deformarse en frío sin llegar a romperse y lo define frente a cuerpos no metálicos como algo fácilmente deformable.

Con la definición ya analizada, pasemos ahora a buscar qué elementos presentes en la vida cotidiana de muchas personas pueden asociarse a la condición de ductilidad.

Uno de los materiales que presenta esta propiedad es el cobre, un metal que se valora por ser uno de los mejores conductores de electricidad. Por su ductilidad y maleabilidad, este elemento es ideal para fabricar cables eléctricos.

La ductilidad de las aleaciones de aluminio, por su parte, permiten que este elemento pueda ser tenido en cuenta para múltiples aplicaciones industriales.

Cabe destacar que, si bien el concepto nació para describir una condición de un material, con el paso del tiempo se ha extendido su uso y se lo adoptó para resaltar una cualidad humana. Las siguientes expresiones intentan dar ejemplos concretos de esta clase de aplicación: “La ductilidad de Edgardo no deja de asombrarme. Ayer, por ejemplo, se encargó de los trámites administrativos y ahora está colaborando en el sector de atención al cliente”, “No todos los futbolistas tienen la ductilidad de Laporta: él responde bien como defensor pero no decepciona si lo ubican en posición de ataque”.